Vang Vieng, algo más que ¨tubing¨

24 septiembre, 2013 a las 9:17
En bici hacia Tham Phu Kham

Excursión en bici hacia Tham Phu Kham

El autobús público desde Luang Prabang a Vang Vieng (90.000k=9€) nos dejó, como es habitual en Laos, en una estación de autobuses que queda a varios kilómetros del centro. Negociamos por un tuk tuk que nos acercara, llegando incluso a bajarnos del primer tuk tuk al que nos subimos porque nos quería cobrar por adelantado (nunca hay que pagar por adelantado) e intentó engañar con el cambio a una madre francesa y a su hija que, como nosotros, se bajaron del tuk tuk. Un vez más, por intentar aprovecharse, el conductor se quedó sin nuestro dinero.

Buscamos un alojamiento baratito y de nuevo conseguimos una modesta habitación a orillas del río Nam Song por 4€ en el Saysong Guesthouse (en este guesthouse cada día limpian, cambian las toallas y reponen el jabón y el papel higiénico ¡todo un lujo!) :P

Salimos a dar un paseo y enseguida vimos que Vang Vieng, que se ha convertido en un destino célebre entre los turistas jóvenes (y no tan jóvenes) por el tubing*, no se ha adaptado al turismo del mismo modo que Luang Prabang, perdiendo el encanto de la cultura rural original y, aunque en los establecimientos de comida mantienen los asientos al estilo tradicional (mesitas bajas para sentarse con las piernas cruzadas, con muchos cojines) en todas las televisiones sin excepción emiten South Park, Padre de familia o Friends ante una audiencia anglosajona resacosa y embobada ante la pantalla.

Vangvieng

Calles de Vang Vieng

Sin duda, el mayor atractivo de este pequeño pueblo de calles de tierra y casas de madera es el espectacular paisaje que lo rodea. Situado entre arrozales de un verde intenso a orillas del río y a los pies de unas inmensas montañas kársticas, el panorama que ofrece es incomparable.

Hay un montón de cuevas para explorar por los alrededores y la mejor forma de conocerlas es en bici (asegúrate de que sea de montaña porque los caminos son de piedra). Nosotros fuimos a Tham Phu Kham y la Blue Lagoon. Se llega atravesando el puente que cruza el río hacia el oeste (hay que pagar, como no, 4.000k si vas a pie, 6.000k en bici, ida y vuelta) y siguiendo recto hasta que cruzas otro puente a unos aproximadamente 5km (no hagas caso de los carteles falsos que te indican girar antes).

La cueva (10.000k=1€, no olvides llevar linterna) no es excesivamente profunda pero es grande, bonita y tiene un Buda reclinado, además, fuera de la cueva hay una poza de color azul (es a lo que llaman Laguna Azul, pero lo de ¨laguna¨ le queda grande) con cuerdas, columpios y saltos para darse un refrescante y divertido baño después de la excursión.

Tham Phu Kham

Desde la entrada principal de Tham Phu Kham, el buda reclinado se ve a la derecha, pequeñito

Phu Kham Cave

Desde la entrada de la Cueva Phu Kham

Tham Phu Kham cueva

Otra entrada a la cueva desde el buda reclinado

Phu Kham cave, Vang vieng

Saliendo de explorar el interior de Tham Phu Kham

Laguna azul, Vang Vieng

Laguna azul, Vang Vieng

Merece la pena la visita por la cueva y la ¨laguna¨ pero, sobre todo, por el increíble paisaje durante el camino. La gente suele hacerlo en tuk tuk, en quad, kart, moto o bici, pero creemos que la bici es lo mejor para disfrutar del entorno sin ruido de motores, es increíble.

Tham Phu Kham

De camino a la cueva Phu Kham

De excursión a Tham Phu Kham

cueva Phu Kham

De vuelta de la cueva Phu Kham

Vang Vieng Montañas cásrsticas

Arrozales y montañas en Vang Vieng

A la salida de la cueva, ya en el camino, comimos en un restaurante-ONG llamado SAE LAO en el que dan comidas deliciosas muy baratas y en el que tienen un proyecto muy interesante de educación infantil. Te recomendamos comer allí si no has preparado tu propia comida porque además de comer bien, colaborarás en darle un futuro mejor a los niños de la zona.

Cuando quedaban 5 minutos de camino para llegar a la tienda de alquiler de bicicletas, las nubes que se habían empeñado en seguirnos durante todo el camino de vuelta decidieron descargar con fuerza sobre Vang Vieng, consiguiendo que nos empapáramos hasta la médula. En ese momento entendimos a qué se refieren con lo de “temporada de lluvias”.

Vang Vieng

El diluvio universal, en Vang Vieng

Al día siguiente, secos de nuevo y con esta nueva visita en la mochila, tocaba subirnos al siguiente ¨autobús¨, esta vez, rumbo a la capital: Vientiane. Pero esa, es otra historia…

 

*El tubing consiste en alquilar por 5,5€ (más el depósito) un flotador gigante y dejarse arrastrar por la corriente del río Nam Song disfrutando del impresionante paisaje y haciendo paradas en los bares instalados en la orilla, de modo que en cada parada pruebes sus especialidades, tanto en bebidas alcohólicas como en comidas alucinógenas.

Suena bastante divertido suponiendo que la gente fuera responsable y se conformara con un par de cervezas pero, como eso es mucho suponer, la mezcla de alcohol y drogas, el caudal y la corriente del río, que a la gente con la borrachera se le hiciera de noche y la falta de seguridad (nadie te controla ni te espera al final del recorrido para sacarte del agua y los improvisados bares de madera eran ilegales) consiguieron que cada mes muriera un turista practicando el famoso tubing, que parece una mala secuela del balconing (qué miedo dan los guiris cuando beben alcohol…)

Si el hecho en sí de meterse en un río desconocido a emborracharse suena bastante irresponsable, confiar en que los laosianos que viven de esto hayan pensado lo más mínimo en la seguridad de los participantes, es como creer en un milagro. Ante la escandalosa cifra de muertes, la medida que tomó el gobierno fue tirar abajo la mayoría de los improvisados bares, dejando tan sólo los dos o tres que quedan abiertos en la actualidad.