Lombok y Gili Islands

30 mayo, 2014 a las 7:21
Bahía de Labuan Bajo

Bahía de Labuan Bajo

Después de nuestra algo desacafeinada excursión por Rinca, tocaba despedirse de la bonita bahía de Labuan Bajo y enfrentarse a otro día de viaje hasta Lombok. Dado que los vuelos internos en Indonesia son prohibitivos (a no ser que los compres con mucha antelación) y no a todos nos apetece subirnos al barco turístico que tarda 4 días en llegar a Lombok, la siguiente opción (mucho más barata y popular) es comprar un pack que incluye:

- Ferry de Labuan Bajo a Sape, en la isla de Sumbawa.
- Mini bus en Sape que te lleva a Bima, donde espera otro bus nocturno.
- Bus nocturno desde Bima a Mataram, en Lombok, subiendo a otro ferry de madrugada (el autobús sube al ferry).

Nosotros calculamos cuánto cuesta comprarlo por separado y al final nos decidimos por comprar el billete completo por 270.000 (17,20€ en el hotel ¨Bajo Hotel¨) y ahorrarnos el tener que regatear en cada punto del viaje, cada vez más cansados. El esfuerzo no tenía sentido por 3 euros de diferencia.

En el ferry hacia Sumbawa

Durmiendo en el ferry hacia Sumbawa

ferry Labuan Bajo

En el ferry hacia Sumbawa

Después de 27 horas de viaje llegamos hechos un cromo a Mataram, donde todavía teníamos que coger un transporte hasta la zona de Senggigi. Empezaron pidiéndonos 200.000 por un taxi y acabamos pagando 25.000 por un bemo (en vez de los 10.000 que se supone que pagan los locales), simplemente queríamos llegar YA. Por suerte, Erik había encontrado en la misma web de la última vez, Flashhotels.net, un hotel boutique por 0,04€ cuatro noches. Sí, ¡4 céntimos por cuatro noches en un hotel boutique en Lombok!

Aparecimos en la preciosa recepción de Puri Mas Boutique Resort en la parte trasera de un maltrecho bemo, hechos una piltrafa después de más de un día de viaje, con las polvorientas mochilas a cuestas. Yo dudaba de que la reserva fuera válida o de que nos dejaran entrar al vernos llegar así, pero en cuanto llegamos tenían nuestros papeles preparados y enseguida nos acompañaron a nuestra habitación que, no sólo era enorme e incluía un jardincito privado con tumbonas y jacuzzi, sino que además nos trajeron un cocktail de bienvenida. Qué gustazo… se nos quitó el cansancio de golpe.

Bemo en Lombok

En este bemo llegamos al hotel

Purimas Lombok

Resort en Lombok

Como la reserva era para cuatro noches y no íbamos a desperdiciar ni una, alquilamos una moto para recorrer la isla en vez de irnos a las Gili Islands sin más, como era nuestra idea inicial. La isla es más grande de lo que parece y sólo vimos la mitad oeste.

El primer día fuimos hacia el norte hasta Senaru, el pueblo que queda a los pies del sagrado Volcán Rinjani, el pico más alto de Lombok y el segundo más alto de Indonesia, con 3726m. No teníamos pensado subirlo sino verlo de cerca (aunque está cubierto de nubes casi siempre).

Rinjani

Monte Rinjani, Lombok

Creemos que hacer el trekking del Rinjani es de lo poco que merece realmente la pena si se va a Lombok con energía. Las vistas desde la cumbre son increíbles por lo que sabemos. Lo más popular es hacerlo en 2 días/1 noche o en 3 días/2 noches, aunque avisamos de que no es para nada una excursión dominguera como otros volcanes en Indonesia a los que puedes subir en coche casi hasta la cima. Aunque se haga en 2 días, hay que tener buena forma física.

Para que tengáis una idea del precio, el trekking de 3 días ronda los 127€. Nosotros disfrutamos de la excursión en moto entre arrozales hasta Senaru, vimos (poco) el Rinjani y nos refrescamos en las cascadas que hay en el mismo pueblo.

Tuvimos incluso una improvisada excursión por la selva en chanclas (en la que nos perdimos buscando una cascada) y en lo alto de una montaña en medio de la nada nos topamos con una simpática y enjuta anciana cortando leña que vivía allí, aislada. Nos indicó un camino (ni siquiera hablaba bahasa ¨convencional¨, sino un dialecto propio, por lo que entendernos fue gracioso) y seguimos un poco más hasta que nos encontramos con unos cuantos chipancés salvajes un tanto agresivos y decidimos volver.

La verdad es que fue una aventura un poco surrealista. Consejo: si vais a las cascadas de Senaru y queréis ir a la segunda cascada (la más grande), regatead con uno de los chavales que a la entrada se os presentarán como guías, nosotros nunca les hacemos caso, pero esta vez creemos que es recomendable.

El segundo día decidimos bajar hasta el sur, a la costa de Sekotong, desde la que se ven una serie de islitas conocidas como las Secret Gilis. Tardamos unas 2 horas en llegar y nuestra idea era pasar un bonito día de playa con vistas, pero cuando nos bajamos de la moto y vimos el estado del agua y la arena, casi nos da algo. Nos subimos de nuevo a la moto y volvimos a casa.

Sekotong

Playa de Sekotong cuando nos bajamos de la moto

El tercer día fuimos hasta el centro y visitamos el Templo de Lingsar, que no tiene nada de especial comparado con los preciosos templos budistas de Bali y seguimos hasta Suranadi en busca de una piscina natural, que resultó estar dentro de un hotel. (10.000 entrada)

Piscina Natural de Suranadi

Piscina natural de Suranadi

Con esta última salida dimos por finalizada nuestra exploración de la isla, con la sensación general de que Lombok es una isla preciosa pero que no se cuida. En Indonesia en general hay un problema con este tema: no hay ningún tipo de inversión en la gestión de residuos (ni en la recogida y tratamiento de los mismos ni en la educación de la población, que es esencial).

Muchas de las preciosas costas que disfrutamos recorriendo en moto, de arena blanca, palmeras verdes, cocoteros y aguas azules están llenas de basura cuando paras a verlas de cerca. Nos desilusionó un montón. Hay carreteras bonitas para ir en moto, con sus arrozales y pueblos transitados por carros de caballos que parecen sacados de otra época, pero las distancias son muy largas y por muy estimulante que sea el paisaje, acabas agotado.

Playa en Lombok

Playa en Lombok de lejos

Playa en Lombok de cerca

Playa en Lombok de cerca

Cada día nos subíamos a la moto con la esperanza de descubrir eso tan espectacular que le ha ido dando fama a la isla pero nos volvíamos al hotel decepcionados. Nunca nos había pasado eso de preferir estar dentro de nuestro hotel que fuera (con la calidad de los alojamientos hasta la fecha, tampoco es de extrañar jejeje).

No sabemos si la gente que habla maravillas de Lombok es porque se ha quedado en la zona sur de Kuta que nosotros no llegamos a conocer (para ir y volver en un día desde Senggigi era una paliza) o simplemente porque lo usan de trampolín para llegar a las vecinas (y obligatorias) Gili Islands, pero si no subes el Rinjani no recomendamos malgastar mucho tiempo en Lombok en busca de playas paradisíacas. Nosotros, si no fuera por lo de la reserva, nos habríamos ido al segundo día.

Dejamos el Puri Mas con penita (aunque seguimos prefiriendo alojamientos más ¨humildes¨ en los que conoces gente, esta caprichosa experiencia no estuvo nada mal) y seguimos en dirección a nuestro siguiente destino: las mencionadas Gili Islands. (son tres islitas cercanas a Lombok, casi enfrente de Senggigi: Gili Air, Gili Meno y Gili Trawangan). En concreto, nos habíamos decidido por Gili Air porque Gili Meno no tiene casi ninguna instalación y Gili Trawangan tiene demasiadas (es una isla de fiesta). Para llegar al puerto desde Senggigi puedes esperar a que pase un bemo por la carretera principal que por 5.000rp (precio local) te deja en la entrada del puerto de Bangsal, a unos 10 minutos del embarcadero andando (un taxi cuesta unas 100.000). Lo gracioso es que no dejan llegar a los coches hasta el mismo embarcadero simplemente porque hay una mafia de coches de caballos que hacen su agosto transportando a turistas despistados este kilómetro de distancia. Se puede ir andando.

Nos habían advertido que había mucho lío en este puerto, que te intentaban vender billetes falsos e incluso que algunos te piden el billete fingiendo que son personal del barco y luego desaparecen, para que compres el billete de nuevo (historias típicas que hacen el viajar más ameno) así que llegamos en modo ¨guerra¨ y sin fiarnos de nadie. Lo cierto es aunque muchos se acercaron de golpe a darnos información (cosa que abruma un poco), no fue como nos habían dicho y de hecho, cuando nos vieron preguntar a una extranjera para confirmar que no nos estaban liando, un chaval se indignó muchísimo.

Lo que hay que hacer es ir hasta casi el mismo embarcadero y buscar a la izquierda el edificio principal. En el humilde mostrador de madera que hay en la entrada a la izquierda, venden los billetes para Gili Meno y Trawangan, para ir a Gili Air* te indicarán que vayas a una taquilla pequeñita que queda cerca de donde salen los barcos. Te harán pagar el precio del billete más unas dudosas tasas (12.500 en total) y te pedirán que esperes en la arena. Puede que un hombre de seguridad (con uniforme) te pida el billete y después de arrancarle una parte, te lo devuelva. Luego subes al barco cargado con toneladas de comida y 50 personas más y punto final.

Nadie nos intentó timar ni quedarse el billete, de hecho, al señor de seguridad tampoco le quisimos dar el billete cuando nos lo pidió porque tampoco nos fiábamos y también se cabreó, hasta que un chico local que hablaba inglés nos explicó que es lo normal, que todos lo tienen que enseñar… esta vez el haber leído y oído tantas cosas sobre este puerto nos hizo tener mal rollo con los locales. Más vale prevenir que curar, es la regla número uno para que no te timen, pero esta vez nos sentimos un poco idiotas.

Unos 40 minutos más tarde y algo más relajados, llegamos a Gili Air y ¿cuál era la siguiente misión? ¡buscar alojamiento!, aunque la información sobre los alojamientos en las Gili no es muy amplio en internet, habíamos apuntado algunos sitios y precios, aunque cuando llegamos los precios eran el doble. Después de muchas vueltas nos quedamos en el Sasak Warung 2 por 125.000 con desayuno (8€). El dueño nos cayó muy bien, era honesto y gracioso, pero seguramente se puede encontrar algo mejor.

La isla de Gili Air es muy acogedora, célebre por el snorkel y el buceo. Se puede caminar del sur al norte en 30 minutos, no hay coches, sólo bicis y carros tirados por caballos. Los alojamientos (en muchos de los casos) están construidos acorde con la arquitectura tradicional de la región y a lo largo de la costa Este que es donde se agolpan todos los bares y restaurantes, se puede hacer hacer un snorkel muy chulo. Gili Air tiene ese 50%-50% de ocio y relax que hace que haya entrado en nuestro ¨top 3¨ de islitas con encanto (junto con Tioman en Malasia y Koh Rong en Camboya, pero no nos ponemos de acuerdo en cuál es la top 1).

Puerto de Gili Air

Puerto de Gili Air

Taxi en Gili Air

Taxi en Gili Air

Agung, Bali

El monte Agung en Bali, visto desde Gili Air

En el B&B conocimos a un alemán (esto, en sitios como el Puri Mas Resort, no suele pasar) que trabaja como instructor de buceo en uno de los numerosos centros de la isla, concretamente en el ¨7 Seas¨ y nos comentó que si queríamos hacer una excursión para bucear en la isla de Gili Trawangan, podíamos aprovechar y subirnos en el barco en el que iban a bucear por la mañana, pagando 50.000 (3,18€).

Como normalmente en las demás agencias pedían 100.000 por medio día de excursión, nos pareció que la oferta no estaba mal y aceptamos, pero nos llevamos un chasco. Primero porque el material de snorkel no estaba en buen estado, tuve que cambiar el equipo y aún así a me entraba agua constantemente en las gafas y no pude disfrutar mucho y segundo porque, cuando esa misma tarde nos fuimos a bucear por nuestra cuenta por la costa este de Gili Air, nos encontramos con un fondo marino igual o mejor que el que habíamos disfrutado por la mañana. Consejo: si queréis hacer snorkel hacedlo primero por la costa de Gili Air alquilando una máscara y, si queréis más, contratad una excursión de un día por las tres islas con diferentes paradas. Hay puntos en los que se ven incluso tortugas.

Snorkel Gili Air

Snorkel Gili Air

Un par de días más tarde volvimos a Bali con un billete combinado de Barco rápido a Padangbai (2hs) + Minivan hasta el aeropuerto en Bali (1h30m) por 200.000rp (12,73€). Al día siguiente teníamos temprano el vuelo a Bangkok así que habíamos reservado un hotel cerca del aeropuerto para pasar la noche y ahorrarnos el taxi. El hotel se llama Next Tuban Bali, nos costó 200.000 la habitación doble con A/A y tiene piscina (12,72€). El personal no es muy amable pero es una buena opción si necesitas quedarte cerca del aeropuerto de Bali (andando son 10-15 minutos).

Una vez más, Narada vino a nuestro rescate para llevarnos a ver el atardecer en La Plancha, creo que ya hablamos de este sitio el año pasado en el artículo sobre Bali, se trata de un bar en la arena, con pufs y sombrillas de colores, buena música y unas vistas del atardecer que hacen saltar las lágrimas. Está regentado por españoles y sirven comida española, pero a precio de París. Después de darles un riñón por unas cervezas y unas bravas fuimos a casa de Narada a despedirnos de sus padres que siempre nos han recibido como en casa. Son unas personas excepcionales.

Erik y Narada

Erik y Narada en La Plancha

Tuvimos el tiempo justo para una charla rápida y unos abrazos y volver al hotel a dormir unas horas (Erik prefirió quedarse despierto para ver el Atlético-Málaga) antes de subirnos al avión rumbo a Bangkok, con la única misión de arreglar nuestro visado para, por fin, entrar en Myanmar. En el próximo capítulo os contaremos nuestros primeros pasos por la antigua Birmania. ¡Hasta pronto!