Copacabana y La Paz

6 marzo, 2013 a las 23:50

Copacabana es un bonito pueblo en la orilla boliviana del Lago Titicaca. No es muy grande pero tiene varios atractivos de los que Puno carece: la costa del lago con sus chiringuitos de comida, barcos anclados en ajados embarcaderos, una preciosa vista de las montañas que se hunden en el agua azul del lago, la iglesia, el Calvario en lo alto del cerro (con un impresionante panorama del lago y el pueblo), las animadas calles 6 de agosto y 17 de julio abarrotadas de pubs y restaurantes y numerosos hostales a precios ridículos.

Pero, además de todo esto, Copacabana tiene otro atractivo imprescindible: La Isla del Sol. Nosotros no la visitamos porque veníamos de visitar Taquile y pensamos que sería más de lo mismo, pero después de hablar con  los que sí la han visto, creemos que es preferible visitar sólo la isla de los Uros en Puno y visitar la Isla del Sol en Copacabana, lugar de nacimiento del imperio inca según los indígenas. Las excursiones suelen ser de 2 días (pasando una noche allí) y, aunque no sabemos el precio, seguro que es barato, porque Bolivia lo es, y mucho.

Copacabana desde el Calvario

Iglesia de Copacabana

Plaza de Copacabana

Lago Titicaca subiendo al Calvario de Copacabana

Embarcadero de Copacabana

Pasamos 2 días en este escenario y seguimos la ruta hacia La Paz, donde nos esperaba Daniel, un amigo y excompañero de trabajo de Erik que nos trató tan bien ¡que casi nos quedamos a vivir con él! :-P

La Paz es una enorme y bonita urbe anclada entre altos cerros y valles, lo que la hace distinta de toda ciudad que hayamos visto hasta ahora. Es una ciudad muy activa y ajetreada, con un centro histórico colonial que se despliega a los lados de la avenida Prado. No hay que perderse la iglesia de San Francisco, la Plaza Murillo y la especial y empedrada calle Jaén,  llena de peñas (locales de música típica boliviana en directo). A partir del centro y hacia el sur, La Paz se completa con bonitas casas unifamiliares.

Un par de días de nuestra visita los dedicamos a viajar hasta Coroico, un pueblecito situado en un verde, profundo y frondoso valle al norte de La Paz, punto de partida de numerosas excursiones, incluido el descenso por la célebre “carretera de la muerte”. Erik se quedó sin hacerlo porque el grupo no llegó al mínimo de personas necesarias y yo, porque simplemente no quería morir tan joven y prefería no hacerlo.

Pero no nos quedamos sin excursión: fuimos a “las tres cascadas” a las que se llega tras una caminata de 2 horas, a la ida fuimos en una minivan (lo que son los “colectivos” en Perú y México. Nos cambian los nombres en cada sitio,  llevo un cacao en la cabeza con las comidas y las monedas…). También fuimos a las pozas de Vagantes, donde pudimos relajarnos a pesar de que el río bajaba muy bravo.

Cuando pudimos deshacernos del hechizo de La Paz (después de gastar nuestras suelas en el centro, ver el Valle de la Luna, ir a un concierto de rock, aprender a jugar al Cacho, ver Lincoln y Django en el cine y la cinemateca, desayunar salteñas y tucumanas, ver la ciudad a nuestros pies desde el mirador Laikacota etc…) tomamos el bus hacia Cochabamba, de camino a Parque Machía, pero esa es otra historia…

Valle de la Luna, La Paz

Valle de la Luna, La Paz

Plaza Murillo, La Paz

San Francisco, La Paz

C/ Jaén, La Paz

Coroico, camino de las cascadas

Coroico, 3ª cascada

Camino de las pozas de Vagantes, casi selva