Sihanoukville y Koh Rong, un trozo de paraíso en Camboya

29 octubre, 2013 a las 2:00

Jugando con las bombillas

Tras nuestras aventuras en Phnom Penh fuimos rumbo al sur de Camboya para volver a ver el mar después de mes y medio separados…

Como es costumbre el autobús nos dejó en medio de Sihanoukville, pero a unos kilómetros de la playa y la zona de “marcha”. Nuestra idea era quedarnos por la zona centro ya que no pretendíamos estar en la ciudad sino un día, pero tras visitar unos cuantos guesthouses algo caros y descubrir que el más barato que comentaba la guía por la zona estaba cerrado, decidimos subirnos a uno de nuestros queridos tuk-tuks para ir a la playa de Serendipity. El primer guesthouse que vimos costaba $5 la habitación y estaba bien así que allí nos quedamos un par de noches.

Esa tarde la dedicamos a visitar la zona y volver a oler y disfrutar del mar. Por la noche nos dimos el ¨capricho¨ de cenar en primerísima línea de mar (¡tanto que se nos mojaban los pies!)

Playa de Serendipity en Sihanoukville

Cenando en primera línea de mar…

Para el siguiente día nuestra misión era clara: averiguar a cuál de las islas de la región ir a pasar unos días y, por supuesto, dónde conseguir el precio más bajo.

Tras las primeras investigaciones decidimos ir a Koh Rong, a 2 horas en barco desde Sihanoukville, ya que en muchos blogs hablaban de que era un auténtico paraíso por descubrir y explotar (hay planes de hacer una autopista, un aeropuerto, campos de golf… vamos, planes de cargarse la isla, así que ¡hay que aprovechar!).

Al parecer el ferry de ida y vuelta cuesta $10 en temporada baja, pero desde el 1 de octubre es temporada alta (lo deciden así las agencias, aunque no haya casi nadie) y el mismo trayecto cuesta $20, aunque tras ir preguntando en varios sitios lo conseguimos por $18 cada uno.

Muy temprano al día siguiente nos recogió un autobús cargado hasta los topes de gente y mochilas para llevarnos al puerto desde donde partiría el ferry a la isla.

De camino al puerto. Detrás de las mochilas están el conductor y la puerta del bus….

Después de dos horas de trayecto en un barco que no merece ni $2, empezamos a vislumbrar la isla y enseguida nos vino a la cabeza la imagen de Ilha do Mel o Tioman, ya que las vistas desde el barco eran muy similares: un embarcadero de madera a juego con las casitas del escaso pueblo que te recibe, aguas turquesas y frondosa vegetación que llega hasta la misma orilla.

¡Llegamos a Koh Rong!

Ya con los pies puestos en Koh Rong la primera impresión de paraíso se diluyó un poco ya que nos topamos con un pueblo lleno de ruido (están construyendo guesthouses como locos) y, conforme nos alejábamos del ruido de las obras buscando alojamiento, fuimos descubriendo aguas estancadas entre las casas que había que sortear y basura por todas partes (tan típico de Camboya)… un chasco.

Koh Toch

Aguas estancadas en la playa de Koh Toch, Koh Rong

Elegimos quedarnos en un guesthouse de habitaciones a $8 que parecía tranquilo ya que era el único que no tenía obras alrededor ¡error! La primera noche no pudimos dormir ya que la música del bar de al lado estuvo sonando a tope hasta las 4 de la mañana y a partir de esa hora unos guirufos estuvieron discutiendo en la habitación de al lado. Las paredes de las casas en la isla son paneles de madera que no llegan al techo y por lo tanto se escucha a los vecinos de habitación perfectamente.

La noche siguiente fue parecido ya que en la isla de al lado celebraban una Full Moon Party y a pesar de que media isla fue de fiesta y por la noche estuvimos tranquilos en cuanto empezaron a volver borrachísimos a las 5 de la mañana con ganas de seguir el cachondeo, tampoco pudimos dormir, así que nuestra primera impresión de la isla fue bastante negativa. Nos acordamos de todos esos blogs que hablaban de ¨paraíso para honeymooners¨ pensando que no tenían ni idea… pero todo cambió al tercer día.

Buscamos otro guesthouse en el interior del pueblito y nos encontramos con el Hain Hain Guesthouse que ofrece habitaciones dobles a $5 y lo regenta el señor Hain, un hombrecillo camboyano que no habla inglés pero que lo transmite todo con su sonrisa. Tiene el sitio muy cuidado, el baño siempre está limpio y provisto de papel (parece una tontería, pero no lo es), siempre hay café, té y agua potable a disposición de los huéspedes, las camas además de ser grandes tienen unas mosquiteras ¡que cubren la cama entera! (parece otra tontería, pero los que han viajado por Asia sabrán que lo normal es que te pongan una mosquitera (si es que la ponen) que no llega a los bordes de la cama, inútil e incómoda porque acabas durmiendo con la mosquitera en la cara), y en cada habitación hay un ventilador con luz que se carga cuando está enchufado y durante los cortes de luz (en estas islas sólo hay luz una parte del día) tiene unas horas de autonomía. En definitiva ¡recomendadísimo para presupuesto mochilero!

Una vez que nos mudamos al que sería nuestro nuevo hogar durante 3 noches parece que nuestra visión de la isla fue cambiando poco a poco. Fuimos de excursión a la playa que hay al otro lado de la isla, Long Beach, una impresionante y solitaria playa de 7km de arena blanca y agua azul celeste a la que se llega después de una excursión de unos 50 minutos. El recorrido es sencillo hasta los últimos 15 minutos, cuando se llega a una zona de rocas por la que hay que bajar sentado y medio escalando, ayudándose con cuerdas. Recomendamos no ir en chanclas (aunque muchos guiris lo hagan).

Sigue el camino que indican las chanclas ¡y cuidado con las serpientes!

Long Beach, Koh Rong

Al final de esa playa hay un pueblecito

Al llegar a esta playa sólo hay unos bungalows (cuando fuimos nosotros estaban a medio abrir y no servían comida) así que recomendamos llevar unos bocatas (en Koh Toch los hacen deliciosos por $1), porque el pueblo más cercano de Long Beach está al final de los 7km de playa y no merece la pena la caminata. Nosotros fuimos hasta allí para ver unas cascadas y después de 2 horas andando (con unas estupendas paradas para bañarnos) no vimos las cascadas porque en un momento del camino nos vimos en medio de un ¨estanque¨ de agua sucia que nos llegaba hasta la cadera y nos dio tanto asco que nos volvimos. En otra época del año quizá sean más accesibles…

Este es el pueblecito al que se llega tras caminar 7km

Para llegar a las cascadas había que cruzar ese ¨lago¨

Después de 4 horas de caminata, decidimos volver en barco…

Quitando la infructuosa excursión al pueblo de las cascadas, Long Beach nos dejó maravillados, nos recargó las pilas de energía y relax y, aunque también encontramos basura en algunos puntos, empezamos a verla como en un segundo plano, sin darle la importancia que hace que te estropee el día.

Cuando volvimos a la playa principal de Koh Rong vimos que las aguas estancadas habían desaparecido. Los bares y restaurantes llenos de guiris con ganas de borrachera en vez de molestarnos, empezaron a animar nuestras noches y toda la gente que conocimos hizo que al final nos diera bastante penita dejar la isla, convencidos, finalmente, de que Koh Rong sí es un paraíso dentro de Camboya.

Koh Rong

La vida en Koh Rong

Koh Toch

Playa de Koh Toch, sin aguas estancadas