Noroeste argentino

6 abril, 2013 a las 23:06

Hace ya unos 10 días que entramos por La Quiaca a este gran país y si los paisajes del norte nos han recordado mucho al sur de Bolivia, cruzar la frontera supuso un cambio radical en cuanto a la gente con la que hemos tenido la suerte de cruzarnos hasta ahora.

El recorrido que hemos hecho ha sido básicamente por la ruta 40 en dirección sur, empezando por los valles calchaquíes, bajando entre viñedos hasta Mendoza (desde donde seguimos hasta Ushuaia).

Frontera de Argentina, La Quiaca

En el recorrido hemos visitado el precioso pueblo de Tilcara, a los pies de la profunda y angosta Quebrada de Humahuaca (incluida una excursión a la Garganta del Diablo), después bajamos hasta Jujuy parando en Purmamarca para visitar el cerro de los siete colores, seguimos hasta la colonial Salta donde conocimos a Walla, una estupenda perrita callejera que nos enamoró pero que por desgracia no pudimos llevarnos en la mochila…  el siguiente destino fue Cafayate, donde el destino hizo que compartiéramos hostel con dos chicos italianos que conocimos en el tour por el Salar de Uyuni además de un grupo de gente entrañable con los que compartimos música, vino torrontés y muchas risas.

Salta

Con la perrita que nos acompañó hasta la estación y esperó hasta que salió el bus…

De camino a la Garganta del Diablo, Tilcara

cerro 7 colores

Cerro de los 7 colores, Purmamarca

viñedos Cafayate

Viñedos, Cafayate

En Cafayate no nos quedó más remedio que hacer dedo hasta el siguiente destino: Tafí del Valle (en Argentina, a diferencia de Perú y Bolivia, no hay demasiados horarios de autobús, pero, afortunadamente, hacer autostop está bastante extendido y, por lo que a nosotros respecta, hemos tenido la mejor de las suertes con la gente que nos ha recogido).

La suerte quiso que nos recogieran Marcelo y Elsa, una pareja de Buenos Aires que viajaba en furgoneta y que ya había recogido unos kilómetros antes a una chica que estaba con nosotros en el hostel. A los pocos metros de subir nosotros a la furgo, nos encontramos haciendo autoestop a un chico americano que habíamos conocido horas antes (habíamos elegido el mismo sitio para hacer autoestop, pero a él le habían recogido antes) así que les dijimos que le conocíamos y decidieron parar también, así que nos juntamos en la parte trasera de la furgo ¡¡4 autostopistas!!

No sólo nos acercaron hasta Tafí, sino que de camino fuimos todos a ver las ruinas de Quilmes (no les importó que les cambiáramos la ruta). Fue un gran, gran viaje :-)

autostop

Haciendo autostop hacia Tafí del Valle, con otro perro adoptivo

Ruinas de Quilmes, el último pueblo que resistió la invasión española

Tafí del Valle se encuentra en un verde valle perfecto para hacer senderismo, excursiones en bici etc… nosotros decidimos ir caminando hasta el lago que queda en dirección a El Mollar, paseando por un tranquilo camino junto al río entre caballos, vacas, ovejas…

De excursión por Tafí

Tafi del Valle

De excursión hacia el lago, en Tafí

En Tafí hicimos dedo de nuevo y tuvimos la suerte de que parara Virginia, una chica muy viajera que nos llevó entre valles y plantaciones de arándanos hasta Tucumán, la capital de la provincia, donde se firmó la independencia de Argentina (nos desvió un poco de nuestro destino inicial, pero la compañía mereció la pena).

Después de visitar el centro tomamos el bus hasta Catamarca (era un poco tarde para hacer dedo), la capital de la provincia anexa (otra ciudad bastante similar, con una bonita plaza, una larguísima calle comercial y varias casas coloniales). Llegamos de noche y sólo había un par de hostels en toda la ciudad, el primero estaba completo  porque ¡¡ya era Semana Santa!! (Argentina se llena hasta la bandera en estas fechas) así que un poco asustados nos dirigimos a la 2ª y única opción alternativa, con la suerte de que no sólo había habitaciones y era un buen hostel (Hostel San Pedro) sino que  ¡sorpresa! haciendo la cena nos encontramos a Justin, el americano con el que habíamos hecho dedo hasta Tafí del Valle ¡un gran reencuentro! (el viaje ha estado lleno de estas grandes coincidencias).

En Catamarca descansamos una noche y nos despertamos al día siguiente con ilusión para afrontar otra sesión de autostop. Por suerte, en menos de 40 minutos nos recogieron dos profesores que iban de camino a La Rioja, en el primer coche que veíamos en nuestra vida que funciona con gas (resulta que aquí es súper típico y baratísimo). En La Rioja hacía unos 30 grados y de 12 a 17 todos los comercios están cerrados… es una ciudad exactamente igual que las anteriores, en un día se ve completa, el encanto, como en casi todas estas ciudades, reside en los alrededores.

La Rioja

La Rioja

De La Rioja no nos quedó más remedio que tomar un bus, esta vez a Mendoza.