Don Det, última parada en Laos

9 octubre, 2013 a las 10:46
Buffalo

Los búfalos aparecen en cualquier parte

Nuestra última parada en Laos fue la tranquila Don Det, en la región conocida como las 4.000 islas, en la frontera con Camboya. Las islas más célebres son 3: Don Khong la más grande, Don Det, la mediana y Don Khon, la más tranquila.

La primera queda más alejada de la frontera y en el bus hay que pedir que te lleven a Muang Khong, para las islas más pequeñas hay que ir en bus hasta Nakasang y cruzar en barco por 15.000k=1,5€  hasta Ban Hua Det (nosotros intentamos que un local nos llevara por menos, pero nada, es como una mafia, los turistas, a pagar lo que les toca).

Nosotros nos decidimos por Don Det ya que tiene bastantes restaurantes, bares y alojamiento en su capital (conocida como Sunset Boulevard, por las bonitas vistas que ofrece al atardecer). En la guía dicen que en temporada alta el pueblo puede parecer claustrofóbico de la gente que hay, pero al ser temporada baja el ambiente era muy relajado y tranquilo y disfrutamos de unos días de completo relax.

Al sur de la isla y en Don Khon directamente no había ambiente alguno, así que hay que pensar bien dónde alojarse porque la única forma de moverse por la isla es por un camino de tierra lleno de baches y barro en época de lluvia y sin ningún tipo de luz de noche.

Ban Hua Det

Atardecer en Ban Hua Det

En la isla volvimos a coincidir con Jon y Shandra, la pareja de vascos que iniciaron su vuelta al mundo hace un par de meses (¿hemos dicha ya que nos da una envidia tremenda?). Ellos se quedaron en el sur de Don Det y se fueron antes de lo previsto precisamente porque se sentían algo aislados cuando se hacía de noche y se aburrían.

Con Jon, Shandra y Florianne en Don Det

Nosotros habíamos leído en un blog que se podía conseguir alojamiento por 20.000k=2€ a orillas del río y lo cierto es que no tuvimos que andar demasiado desde donde nos dejó el barquito (Ban Hua Det) para encontrarlo.

El bungalow no tenía ningún lujo (evidentemente), sólo una cama de matrimonio con una mosquitera y un ¨baño¨ con un wáter y una ducha. Lo mejor, la terraza con hamacas para relajarse y disfrutar del río. Lo peor, que la construcción era tan básica que había muchos huecos por los que entraban hasta la cama todo tipo de bichos (incluso con la mosquitera puesta), así que al segundo día nos cambiamos a otros bungalows cercanos por 30.000k=3€ en mejores condiciones (incluso tenían un cartel que decía: “Wi-fi sometimes¨ aunque sería más acertado uno que dijera ¨Wi-fi never¨).

Aquí os dejamos unvídeo del primer bungalow:

Alquilamos unas bicicletas para movernos por Don Det y Don Khon, ya que están conectadas por un puente (cobran 2,5€ por cruzar, pero nosotros pasamos de largo. Las formas que se inventan los laosianos para sacarle el dinero a los turistas nos parecen absurdas y además, el tipo de la taquilla no se va a molestar en perseguirte, suelen preferir quedarse tumbados en su hamaca).

De excursión en bici por las islas

De todos modos, la isla del sur nos pareció anodina, intentamos llegar a una cascada que hay pero no la encontramos y, aparte de un camino entre arrozales por el interior de la isla que recorrimos en bici, no nos gustó demasiado (pero quizá en temporada alta mejora, quien sabe).

De la isla sur también salen los barcos para ver a los delfines Irrawaddy, unos delfines de agua dulce en peligro de extinción que quedan en esta zona fronteriza del Mekong. Nos pidieron por un barco 60.000k+ 40.000k extra porque hay que pagar a Camboya por navegar por sus aguas, en total 10€. Como íbamos en dirección al país vecino, decidimos dejarlo para más adelante, pensando que sería más barato (la realidad es que al final pagamos lo mismo).

Otra de las actividades ¨estrella¨ que ofrecen en Don Det es una excursión en kayak de 3 horas por el Mekong, en la que ves Khon Phanpheng, considerada la catarata más grande (por volumen de agua) de sudeste asiático (y creemos que quizá te llevan a ver los delfines). Nosotros no la hicimos porque Erik está todavía tocado de la ciatica pero es una buena opción si leer en la hamaca viendo pasar el sereno (y sucio) Mekong llega a aburrirte (¡eso sí, regatea!).

Nuestra última noche en la isla coincidió con la última noche de Boris, un chico alemán que había estado 5 meses trabajando en la remodelación de uno de los bares de la isla a cambio de alojamiento y comida. Estaba bastante triste y organizó una barbacoa de despedida en la que además de la barbacoa, disfrutamos de cerveza laosiana y mojito “lao“ (con whisky de arroz, la bebida típica del país).

Despedida de Boris en el Bamboo Bar

Sorprendentemente a la mañana siguiente (a las 7 de la mañana nada menos) no teníamos nada de resaca cuando nos subimos al barco de vuelta a Nakasang para conseguir nuestro siguiente reto: hacer dedo hasta la frontera con Camboya. ¿Lo conseguimos? El desenlace en el próximo capítulo :)