Battambang, Killing Cave y tren de bambú

25 octubre, 2013 a las 9:31
vistas killing cave battambang

Vistas desde lo alto de la Killing Cave

Tras nuestra visita a Angkor Wat, tocaba seguir hacia nuestro siguiente destino, Battambang, pero ¡sorpresa! el pueblo era inaccesible por carretera debido a las inundaciones de los días anteriores (nosotros nos enteramos por la noticias de estas cosas, nunca nos afecta nada de cerca, increíble).

Teníamos dos opciones: ir en un bus que nos dejaba a 30km del pueblo (y luego buscarnos la vida) o ir en barco, que cuesta 4 veces más (bus: $5, barco: $20). Aunque nos gustan las aventurillas, no veíamos muy claro lo de quedarnos tirados a 30km de Battambang en una carretera inundada, así que decidimos ir en barco que, a pesar del precio, tiene la ventaja de que el recorrido se hace por el lago Tonlé Sap, atravesando varios de sus pueblos flotantes. Si haces este trayecto en barco, no hace falta hacer la excursión al pueblo flotante más famoso de Kompong Luong, que queda de camino a Phnom Penh.

Fueron 6 horas de trayecto en un ruidoso barco abarrotado de turistas y escasas comodidades pero fue un viaje bonito y con un paisaje muy especial.

villa flotante tonle sap

Villa flotante en el Tonlé Sap

floating village battambang
Fueron 6 horas de trayecto en un ruidoso barco abarrotado de turistas y escasas comodidades pero fue un viaje bonito y con un paisaje muy especial.

tienda floating village

La tiendita del pueblo flotante

templo tonle sap

Templo flotante en el Tonlé Sap

Habíamos leído (y pudimos comprobarlo) que el barco a Battambang deja muy lejos del centro de la ciudad y, para ahorrarnos el regateo por el viaje en tuk tuk de rigor, reservamos por internet una habitación en el hotel Chhaya que, aparte de estar en el mismo centro y ofrecer habitaciones dobles por $3, incluye la recogida cuando llegas y también cuando te vas.

Al llegar al ¨puerto¨ (un ribazo lleno de basura) casi nos morimos de la risa cuando vimos a Bun, nuestro “chofer¨, esperándonos con un cartel con el nombre de Erik, ¡como unos marqueses!

Lo cierto es que cuando llegas al puerto hay un montón de tuk tuk que trabajan para guesthouses y hoteles que te ofrecen el trayecto gratis sólo por ir a ver sus habitaciones (no hace falta que te quedes con ellos, aunque la mayoría de sitios están bien y a buen precio así que es práctico si no tienes donde alojarte al llegar).

Puerto battambang

“Puerto¨ de Battambang

Bun en Battambang

Recibiéndonos como a marqueses :)

Por el camino hacia el hotel, Bun (del que ya habíamos leído buenas referencias en internet), nos dejó una carpeta con las excursiones que ofrece (¡cómo no!) y le propusimos hacer una que incluyera el tren de bambú, la Killing Cave y una cueva de la salen millones de murciélagos al atardecer. Al final se nos unió una chica inglesa (Poppy) y por $5 cada uno nos fuimos a pasar el día por los alrededores con Bun, que resultó un chófer muy implicado que no sólo nos llevó sino que fue parando a lo largo del camino para explicarnos un montón de cosas ¨extra¨ sobre su país y cultura.

El recorrido fue el siguiente:

Templo Wat Kandal, aprovechando para observar y explicarnos un poco la planta de la citronela, que crece salvaje por el lugar y ahuyenta de forma natural a los mosquitos.

templo battambang
Tren de Bambú. Las antiguas vías de tren son utilizadas por los habitantes de los alrededores para conectar puntos cercanos con unas “zorrillas” que antiguamente funcionaban de forma manual pero que ahora llevan un pequeño motor de 6cv incorporado. Cuando se encuentran de frente dos ¨trenes¨ en la vía, el más ligero tiene que desmontarse y dejar paso al más pesado.

La experiencia fue muy curiosa y divertida, aunque algo sobrevalorada ($5 por cabeza). El recorrido que hacen a los turistas es un recorrido de 12km entre dos estaciones (24km ida y vuelta). Lo más negativo del trayecto es que cuando llegas te hacen bajar un rato para que consumas en un puesto de un anciano muy gracioso e insistente a la hora de vender, donde en menos de 10 segundos te ves rodeado de unos 10 niños que son igual de insistentes para que les compres sus pulseras, pero que no son tan graciosos como el ancianito, ya que estos se enfadan si no les compras, te hacen chantaje y son verdaderamente agobiantes. Entendemos que es su forma de vida (de dudoso provecho a largo plazo), pero si no fuera por la actitud venderían más, sin duda.

Tren bambú Battambang

Montándonos en el tren de bambú

parada tren bambu

Niños intentando vender sus pulseras

De allí seguimos a la Killing Cave, parando en un puesto de naranjas típicas de Camboya, verdes por fuera y menos sabrosas que las españolas, pero muy buenas. También paramos en una escuela donde Bun nos habló sobre cómo la corrupción de Camboya llega hasta el profesorado, debido a sus pésimos sueldos (¡increíble!).

Finalmente llegamos a la Killing Cave, que se encuentra en lo alto de un cerro con preciosas vistas, donde hoy hay un templo budista. En esta cueva encontraron cientos de esqueletos (expuestos en una gran urna) pertenecientes a víctimas de los jemeres rojos. Bastante macabro.

Killing Cave Battambang

Restos humanos en la Killing Cave

Después de bajar del cerro nos sentamos a esperar junto con Bun y otros chicos franceses que encontramos en las cuevas a esperar a las 18h, hora en que millones de murciélagos (literalmente) de una cueva cercana salen a comer en bandada.

Después de verlos salir de la cueva, nos alejamos un poco con el tuk tuk para verlos sobrevolar los arrozales al atardecer. Ya de noche volvimos satisfechos al hotel preparados para continuar hacia nuestro siguiente destino: Phnom Penh, donde nos esperaban Dannith y su familia.

Próxima historia: Phnom Penh, la capital.